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Universitarios cierran cápsula del tiempo.

  • 9 sept 2019
  • 5 min de lectura

Estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) participaron en la creación y cierre de una cápsula del tiempo, misma que se abrirá en el año 2051, cuando la institución cumpla 50 años. Los objetos que contiene dicha cápsula son de décadas anteriores, así como del momento actual, para dejar esos testimonios arqueológicos que podrán ser apreciados dentro de 32 años.


En el segundo patio del Centro Cultural Casa Talavera (CCCT) y frente a lo que fueron las pozas de curtiduría, se situó la cápsula del tiempo, misma que fue labrada en piedra de cantera por los estudiantes, encabezados por José de Jesús Cruz Chávez, de la Licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural en el plantel Centro Histórico, quien en cinco sesiones de tres horas cada una, impartió el taller colaborativo sobre cápsula del tiempo en este recinto cultural y que forma parte del proyecto “La carta en el muro”.


Nadia García, del Programa Arte y Cultura en el CCCT, explicó que el próximo año se realizará el proyecto expositivo “La carta en el muro” que en realidad son dos cartas de finales del siglo XIX o principios del XX que tratan sobre la conversación entre un hombre y una mujer que al parecer tenían una relación amorosa prohibida.


Ambas misivas fueron encontradas después del sismo de 1985 durante un proceso de restauración de la Casa Talavera y estaban como metidas en un muro. Las cartas fueron resguardadas y posteriormente entregadas a la UACM, junto con el museo de sitio, el cual está a resguardo del arqueólogo y profesor investigador de esta casa de estudios, Oscar Basante.


Agregó que el proyecto expositivo abarca tres etapas: la primera fue el taller cápsula de tiempo, el cual propuso a José de Jesús, quien llegó a realizar su servicio social, “platicamos de sus intereses para desarrollar y le comenté el proyecto; hablamos del resguardo de la memoria, las cartas sin querer fueron una cápsula de tiempo que se llegó a descubrir, no están fechadas. Él elaboró el proyecto del taller, el temario, se documentó sobre la capsula de tiempo, por qué se iniciaban, qué intenciones tenían, qué podían resguardar, la temporalidad, presentó un proyecto interesante y se hizo el taller”.


La segunda parte consistió en que los estudiantes del taller decidieran la temporalidad de la cápsula, qué tipo de material se utilizaría, así como los objetos que debía contener. Fue así que eligieron que en 32 años, cuando la UACM cumpla medio siglo se abra esta cápsula que contiene objetos personales de los participantes en el taller, desde un balero, credenciales de estudiantes de la UACM, monedas y billetes de los años 70, un reproductor de música MP3, una cámara fotográfica, una playera, un sobre de carta con fecha de matasellos del año 2009, un diario que da cuenta de las elecciones presidenciales del 2018 con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.


También se agregaron las primeras planas de otros dos periódicos en los que la noticia principal es la muerte del pintor, grabador y activista oaxaqueño Francisco Toledo, así como el incendio de la catedral de Notre Dame. Además, un boleto del Metro, un rollo fotográfico, discos compactos, así como fotografías en blanco y negro sobre protestas en las principales avenidas de la ciudad, entre otros objetos.


José de Jesús Cruz Chávez, estudiante de la licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural y quien impartió el taller, señaló que la selección de objetos están relacionados con la universidad en el contexto personal y de la vida cotidiana de los participantes. “Un balero representa la mexicanidad o una emoción de un compañero, un sentimiento, y quisimos demostrar el momento en que estábamos viviendo, por eso las portadas de los periódicos”.

Añadió que en este momento la UACM tiene 18 años “y decidimos dejarla 32 años, no 200, para ver qué compañeros puedan estar en los 50 años de la universidad. Ahorita somos jóvenes con 18 años, pero creo que cuando se abra en sus 50 años, vamos a estar más maduros y ojala tengamos más oportunidades, es más fácil que nos vayamos nosotros a que esta casa desaparezca y ver qué tanto ha cambiado la tecnología, porque es un albur también con los DVD y las USB, tal vez será como ahora que podemos comprar los tocadiscos para escuchar los acetatos”.


Indicó que los elementos que quedaron dentro tienen varias intenciones que van de lo personal hasta lo político y algunos serán entendidos e irrefutables en un futuro y otros no. Todos los objetos fueron digitalizados antes de ser metidos en bolsas de plástico y posteriormente en el hueco de la piedra de cantera labrada por los estudiantes.


Cruz Chávez dijo que más adelante, con el uso de la tecnología, a través de la nube y códigos QR, los participantes puedan exponer qué objeto dejaron y el por qué, para que de esta manera, esa información esté disponible para los interesados.


“Escogimos la piedra para resguardar estos materiales, porque no quisimos enterrar la cápsula, porque aquí es húmedo. Los diseños surgieron a lo largo del taller. En un costado está el elemento que es el símbolo que se encontró en Casa Talavera que es un sello o botón, porque todavía está en investigación este objeto. De frente encontramos lo que nos han enseñado de los cuatro barrios o calpullis representados en cuatro mazorcas que van evolucionando sobre una canoa por el canal sobre la calle de Roldán”.


En la parte superior de las mazorcas se labró un ave, elemento influenciado en la Plaza Aguilita, “y en el mito devorando una serpiente y por el otro lado, otra víbora que nos cuenta la otra historia que la serpiente puede devorar al águila, se ha llegado a ver que el depredador es depredado. También es una forma de resistencia de los arquetipos que hay en la sociedad. Todos participaron en la talla, ser libres a través del material”.


En el otro costado está labrada la piel de curtiduría que también es un símbolo en la Casa Talavera por las tinas que se tenían en el segundo patio. La parte trasera tiene las iniciales de la UACM y tallado el año 2051.


En la tapa de la cápsula de tiempo “pusimos un tipo de esténcil sobre un engobe, una placa de colada entre cemento y polvo de cantera, mezclamos estas técnicas porque estamos conscientes que hay expresiones que pueden convivir con la piedra y una muestra es el Ángel de la Independencia, como el cemento, el granito, el esténcil”.


Finalmente comentó que la intención fue motivar el trabajo para otros proyectos de la UACM y demostrar que sí se puede trabajar en conjunto las comunidades y las instituciones y al labrar “este material que es una piedra de Huichapan (Hidalgo), rompemos el canon de la escultura de que solo una persona tiene el derecho a pegarle, de darle forma o hasta romperla, y nos arriesgamos, esto es producto del taller y la labor que hicimos”.

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