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Imagen y Comunicación Política. Derecho y memoria de la protesta social en la Ciudad de México.

  • 18 may
  • 7 min de lectura

En la mesa de debate Imagen y Comunicación Política. Derecho y memoria de la protesta social en la Ciudad de México, convergieron la fotografía, la investigación documental y la comunicación política, en un diálogo interdisciplinario entre sus participantes. Además, se inauguró la exposición fotográfica Ni la lluvia, ni el viento…30 años de manifestaciones sociales en la Ciudad de México, de Ricardo Ruiz Cruz.

En el Aula Magna A del plantel Cuautepec, la profesora Mylai Burgos Matamoros, moderadora de esta mesa, señaló que esta actividad es para abrir el diálogo jurídico con perspectivas críticas para la comunidad estudiantil y ver cómo el derecho a la memoria y el derecho a la protesta social se engarzan con otros derechos, pues están relacionados con libertades políticas y expresan la disidencia, son para denunciar violaciones a los derechos humanos y exigir reivindicaciones ante el Estado.

En la mesa que se realizó el 5 de mayo, el fotógrafo Ricardo Ruiz Cruz señaló que inició su trabajo en 1997 en una marcha por el 68, por lo que no era profesional y es con el tiempo que se va desarrollando “el ojo para disparar”, pues poco a poco se aprende a saber dónde colocarse, hacerse para atrás y saber con qué equipo se cuenta.

Agregó que la fotografía es cara, pero se puede trabajar en colectivo para que entre todos se compre el equipo y de igual manera exponer su trabajo. Por ello, dijo, en 2004 participó en la fundación del colectivo de fotógrafos denominado 5.6/125 “y hacer eso ayuda al desempeño profesional, porque se puede mejorar la mirada de uno mismo al ver la de los demás compañeros y también ayuda ver cine”.

En su exposición titulada Protestas y manifestaciones sociales en la Ciudad de México: 30 años de memoria fotográfica documental, Ruiz Cruz mostró algunas de sus primeras imágenes en manifestaciones y marchas, así como las más recientes. Comentó que en las manifestaciones se puede ver a alguien que llama la atención por su vestimenta y se cree que es para hacerse notar y a veces no es así, porque no permiten que se les fotografíe, pero para eso, dijo, se tiene un teléfono con cámara o un telefoto y se puede alejar de ahí para tomar la imagen.

El fotógrafo mostró imágenes de Josef Koudelka quien fotografiaba compañías teatrales, pero cuando la Unión Soviética invadió Praga en 1968 tomó fotografías de las revueltas, mismas que tienen la particularidad de ser representaciones teatrales. Señaló que la imagen de la gente impidiendo el avance de un tanque ruso, “le voló la cabeza” porque sus composiciones son muy estudiadas, por lo que está considerado como el mejor fotógrafo de la segunda mitad del siglo XX y su fotografía se denomina humanística, además del manejo que da a la fotografía en blanco y negro.

Ruiz Cruz dijo que en su trabajo también busca ese toque escénico, pero principalmente el humanismo y mostró sus imágenes del movimiento Yo soy 132, de marchas LGBT, por los 43 de Ayotzinapa y mencionó que la fotografía es como un documento que tiene una gramática y sintaxis visual, porque se describe la imagen.

Señaló que dentro del documental la fotografía es parte de trabajos más largos, es más realista, humanista y sirve como documento histórico, mientras que ir a una marcha LGBT es como ir a una fiesta porque es como un carnaval, en tanto que una clásica del 2 de octubre se sabe que puede haber disturbios o represión. Posterior a la marcha, dijo, se pueden tomar imágenes porque aún hay presencia humana porque se puede fotografiar lo que rompieron durante la manifestación.    

En su oportunidad, Mario Viveros Barragán, profesor-investigador de nuestra casa de estudios y documentalista, en su exposición El espejo fragmentado: memoria de la existencia en la Dirección Federal de Seguridad en México, relató cómo inició esta policía secreta de espionaje en nuestro país, a petición del presidente estadunidense Truman (Harry).

Viveros Barragán citó al documentalista chileno Miguel Littin, quien mencionó que para reencontrar nuestra verdadera esencia como cultura y como pueblo, que es como un gran espejo roto triturado en mil pedazos, “si nosotros los cineastas buscamos juntar trozo a trozo para reconstituir de nuevo esta imagen perdida que es la de nuestra memoria triturada”.

Agregó que en tiempos que nos visitan los fascistas, decidió trabajar a contrapelo, porque lo que está investigando es la memoria de la policía secreta de espionaje en México de los años 1947 a 1985 que fue la Dirección Federal de Seguridad (DFS) un tema que casi no se conoce y decidió hurgar en los archivos porque están miles de documentos, muchos abandonados o perdidos en el Archivo General de la Nación (AGN), “mi planteamiento es que lo que somos hoy como sociedad es producto de aquello que fuimos en esos años”.  

Señaló que la DFS nació en 1947 a petición de Truman, y la policía se hizo a imagen y semejanza de la Agencia Central de Información (CIA por sus siglas en inglés). Por otro lado, dijo, el FBI (Buró Federal de Investigación) sienta las bases para que se pueda conformar esa policía, que, legalmente no existe, pero en el mar de papeles que ha encontrado, los que fueron considerados enemigos del régimen eran espiados, las llamadas telefónicas intervenidas, las “orejas” en las universidades públicas e incluso en las privadas y al mismo régimen lo tenían checado.

Agregó que Winston Scott, jefe de la CIA en México se hizo amigo del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, de Luis Echeverría, así como de los directores de la DFS, Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro, quienes trabajaron como informantes de la CIA en la operación Litempo, de acuerdo con documentos desclasificados de la misma CIA. Dicha operación fue para combatir movimientos de izquierda y el comunismo.

Viveros Barragán quien se desempeñó como coordinador de Comunicación de la UACM durante una década, recordó el asesinato del periodista Manuel Buendía, quien escribía columnas sobre narcotráfico y después se supo que fue el director de la DFS quien ordenó matarlo. También mencionó que, durante las detenciones de Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fondeca y Rafael Caro Quintero, se les encontraron credenciales de agentes de la DFS.

“Lo que encontramos en la investigación es que la DFS es un instrumento del Estado por su sobrevivencia, pero, por otro lado, es un espejo hermoso que lo que nos muestra es la decadencia absoluta. Comienzan siendo una policía científica que hace interrogatorios a la gente, resuelve los casos, y termina cayendo en los usos y costumbres normales que continúan hasta ahora como la tortura, son los grandes torturadores junto con gente del Ejército de este país”.

Por lo anterior, Viveros Barragán señaló que es pertinente regresar a la memoria porque mirar al pasado nos permite explicarnos quienes somos ahora, aunque a los jóvenes que no vivieron eso no pueda parecerles interesante, pero “es ver por qué somos y ver lo del espejo fragmentado de Littin. La importancia de los archivos tiene que obligamos como sociedad a abrirlos y romper la barrera del miedo”, de ahí el trabajo fundamental de fotógrafos, documentalistas e investigadores.

Para concluir su exposición, Viveros proyectó un avance de su documental Las rayas del tigre que es sobre su investigación de la DFS.

Enseguida, Daniel Rodríguez, académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en su ponencia Comunicación política e imagen: apuntes desde la ética, refirió que toda comunicación es política, porque se expresa en la manera en que una sociedad tiene sus problemas comunes, reconoce sus actores, ordena sus desacuerdos y decide qué demandas merecen atención pública y la comunicación participa en ese proceso porque orienta, disputa y transforma la compresión colectiva.

Añadió que una manifestación social convierte la presencia física del pueblo y la calle se transforma en el lenguaje y la fotografía prolonga esa presencia como memoria visual de un reclamo colectivo. 

Explicó que toda comunicación adquiere una dimensión política pues toda publicación parte de un punto de vista y esa elección establece prioridades y orienta la atención. “Otro modo es representación: comunicar implica construir figuras sociales y asignarles un lugar dentro del relato público. La visibilidad, la política se mueve en el derecho a aparecer, muchos conflictos sociales comienzan cuando determinadas demandas no encuentran suficiente lugar en la representación institucional o mediática. La comunicación política no es un flujo vertical, múltiples actores comunican lo colectivo, social, los medios y redes sociales digitales”.

El académico mencionó la credibilidad en la comunicación, mientras que la imagen no solo representa la política, también construye la lectura de los hechos que fijan la emoción colectiva, la imagen forma parte del proceso mediante el cual un acontecimiento se vuelve políticamente significativo.

Por último, mencionó la comunicación y la imagen y ejemplificó con la mañanera, donde la autoridad que comparece con regularidad construye una imagen de gobierno presente y activo, por lo que es un buen acto de comunicación política.

Luego de esta intervención, las y los participantes respondieron a las preguntas que se les formularon.

En tanto, la profesora Ángela Hasyadeth Borja, junto con el fotógrafo Ricardo Ruiz Cruz, inauguró la exposición Ni la lluvia, ni el viento…30 años de manifestaciones sociales en la Ciudad de México, misma que consta de 47 imágenes ubicadas en la zona de pilares que conducen hacia la biblioteca y comedor del plantel.

Borja señaló que este trabajo de 30 años, se muestran marchas y manifestaciones sociales. “El objetivo de la memoria de la protesta social es recordarnos como universitarios la importancia de no guardar silencio, que la protesta inicia en lo individual pero siempre se extiende hacia lo colectivo y lo comunitario, que la memoria nos permite seguir avanzando, la progresividad del derecho de los derechos humanos también es el resultado de protestas sociales, de reivindicaciones”.

En tanto, Ricardo Ruiz leyó la hoja de sala en la que señaló que la fotografía documental va más allá del registro de una nota informativa, llega a crear vínculos entre la historia y el hoy en día, y dedicó la muestra a quienes caminan largas luchas, a quienes trabajan por una colectividad con verdad, con justicia e inclusión, y a quienes gritan “por ellos, por ti y por mi y nunca se callarán”.

Esta actividad fue organizada por el Programa de Servicio Social: Círculo de Aprendizaje para la formación docente e investigativa en el Derecho plantel Cuautepec; Laboratorio de Medios Audiovisuales (LAMA), y la Academia de Derecho.



Fotos e información: Dolores Luna Herrera.

 
 
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