Inauguración del primer coloquio de Semiótica.

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) realizó, del 21 al 23 de octubre de 2026, el Primer Coloquio Internacional de Estudios Semióticos, Horizontes contemporáneos de la Semiosis, un encuentro académico que reunió a investigadores, docentes y estudiantes de distintas instituciones nacionales e internacionales para dialogar sobre los desafíos actuales de la semiótica.
Con sede en el plantel Cuautepec, el coloquio busca generar un espacio de intercambio de conocimientos y perspectivas sobre los procesos mediante los cuales las personas producen, interpretan y comparten significados en la vida cotidiana, la comunicación, las expresiones culturales y los avances tecnológicos.
Durante la inauguración, la Coordinadora Académica de la UACM, Dra. María Elizbeth Álvarez Sánchez –quien acudió en representación del rector Juan Carlos Aguilar Franco– destacó la importancia de estudiar los signos como parte de las formas en que las personas comprenden el mundo y construyen sus relaciones sociales.
¿Cómo damos sentido a lo que nos rodea? Fue una de las preguntas planteadas durante su intervención, en la que señaló que la interpretación de imágenes, gestos y palabras forma parte de las experiencias cotidianas. En este sentido, sostuvo que la semiótica permite observar con mayor atención aquello que parece familiar y reconocer la complejidad de las interpretaciones humanas.
Álvarez Sánchez también subrayó el compromiso de la universidad con el conocimiento, el pensamiento crítico y la construcción de espacios donde converjan distintas perspectivas académicas. Asimismo, reconoció el trabajo de las personas que hicieron posible el encuentro y expresó su expectativa de que las y los estudiantes encuentren nuevas herramientas para comprender la realidad desde diferentes enfoques.
La Coordinadora Académica destacó la participación de especialistas de países como Colombia, Italia, Brasil, Francia, Perú, Venezuela, Chile y España, así como de instituciones mexicanas, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán, la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Universidad de Monterrey.
Por su parte, la Dra. Graciela Sánchez Guevara, responsable del Posgrado en Estudios Semióticos de la UACM, recordó que la creación de este programa académico fue resultado del trabajo colectivo de un grupo de profesores y profesoras que comenzó a impulsar la propuesta en 2008.
La académica explicó que el coloquio forma parte de las actividades vinculadas con el desarrollo del posgrado y representa una oportunidad para ampliar las discusiones en torno a las nuevas corrientes teóricas y metodológicas de la semiótica.
Sánchez Guevara destacó la relevancia de esta disciplina frente a los cambios científicos, tecnológicos y sociales que atraviesan las sociedades contemporáneas. Entre los temas que requieren una reflexión crítica mencionó la inteligencia artificial y las discusiones sobre sus implicaciones, al considerar que estos fenómenos deben analizarse desde perspectivas complejas que permitan comprender sus distintas dimensiones.
También señaló la importancia de incorporar al debate académico las transformaciones territoriales y geopolíticas que influyen en las sociedades actuales, con el propósito de ampliar la comprensión de los procesos que modifican la vida humana y las relaciones entre las comunidades.
El encuentro tuvo la participación de especialistas de distintas instituciones y países, lo que permitirá contrastar investigaciones surgidas de contextos culturales diversos y fortalecer los vínculos entre comunidades académicas.
Con este primer coloquio internacional, la UACM abre un espacio para discutir los alcances de la semiótica ante los cambios contemporáneos y promover el intercambio de conocimientos entre investigadores, docentes y estudiantes, desde una perspectiva que vincula la interpretación de los signos con los desafíos culturales, sociales y tecnológicos del presente.
Educación, paz y testimonios, en la semiótica contemporánea
Las formas geométricas pueden repetirse en culturas separadas por miles de kilómetros, pero sus semejanzas visuales no necesariamente significan que compartan un mismo origen o significado. Esta fue una de las principales reflexiones de la conferencia La vida generativa de las formas: una investigación cognitivo-semiótica sobre los patrones visuales rumanos y mesoamericanos, impartida por el investigador Nicolae-Sorin Drăgan, de la George Emil Palade University of Medicine, Pharmacy, Science, and Technology de Târgu Mureș, Rumania, como parte del Primer Coloquio Internacional de Estudios Semióticos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
Moderada por Carlos David García M., la ponencia abordó las semejanzas entre los diseños presentes en los bordados tradicionales de Rumania y los patrones geométricos de la arquitectura mesoamericana. A partir de esta comparación, Drăgan propuso analizar cómo determinadas configuraciones visuales pueden aparecer en distintas tradiciones y adquirir significados particulares de acuerdo con sus contextos culturales.
El investigador explicó que su planteamiento no busca demostrar un origen común entre ambas expresiones ni establecer una relación histórica directa. Por el contrario, su interés consiste en comprender cómo ciertas formas pueden generarse mediante operaciones como la repetición, la simetría, la alternancia y la transformación, aun cuando pertenezcan a sociedades con trayectorias históricas diferentes.
Durante su exposición, señaló que el rombo, el zigzag y el meandro constituyen ejemplos de organizaciones geométricas que pueden analizarse a partir de sus características visuales. Estas formas permiten estudiar relaciones entre ángulos, proporciones, repeticiones y distribución espacial, sin atribuirles automáticamente un significado universal.
Drăgan destacó que es necesario distinguir entre la semejanza formal, la continuidad histórica y la equivalencia semántica. Mientras la primera puede observarse mediante la comparación de imágenes, la segunda requiere evidencias de contacto, transmisión o intercambio cultural. La tercera, en cambio, exige conocer los usos, las interpretaciones y las funciones sociales de cada expresión dentro de su propia tradición.
En este sentido, el investigador advirtió que reconocer una figura similar en dos contextos no significa que ambas representen lo mismo. Un patrón bordado en una prenda tradicional rumana forma parte de prácticas vinculadas con el cuerpo, la elaboración textil, el aprendizaje y la memoria colectiva. Por su parte, los motivos geométricos incorporados a la arquitectura mesoamericana deben comprenderse en relación con sus materiales, técnicas constructivas y contextos históricos y sociales.
La conferencia también recuperó la importancia de la memoria cultural como un proceso dinámico. A través de ejemplos relacionados con la documentación y la recuperación de patrones textiles rumanos, Drăgan explicó que una tradición no permanece viva únicamente porque conserva sus diseños, sino porque las comunidades mantienen y transmiten los conocimientos necesarios para reproducirlos, modificarlos y darles continuidad.
Desde esta perspectiva, los archivos digitales pueden contribuir a registrar patrones, técnicas y relatos, además de facilitar su comparación y aprendizaje. Sin embargo, la conservación de una imagen no sustituye las prácticas y los conocimientos que permiten que una forma continúe presente en la vida de una comunidad.
Otro de los temas abordados fue el papel de la inteligencia artificial en la investigación semiótica. El especialista señaló que las herramientas de visión computacional pueden identificar figuras, detectar repeticiones y localizar semejanzas en grandes colecciones de imágenes. Estas posibilidades amplían el campo de investigación, aunque también implican el riesgo de confundir una coincidencia visual con una explicación histórica.
Por ello, sostuvo que la identificación automática de patrones debe acompañarse de investigación documental, análisis contextual e interpretación cultural. Una imagen generada por una máquina puede parecerse visualmente a un bordado tradicional, pero sus procesos de producción, sus condiciones históricas y su relación con la experiencia humana son distintos.
En resumen, Drăgan plantea así tres dimensiones para estudiar la vida de las formas: las posibilidades generativas que hacen viables determinadas configuraciones, la selección cultural mediante la cual las comunidades incorporan algunas de ellas a sus tradiciones y las condiciones materiales y sociales que les otorgan una existencia concreta.
La prueba, la verdad y la validación del conocimiento fueron los ejes de la conferencia Exploring the Notion of Proof from a Semiotic Perspective: An Epistemological and Reflexive Enterprise, impartida por Ahmed Malem, investigador de la Universidad de Limoges, Francia, como parte del Primer Coloquio Internacional de Estudios Semióticos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
En su exposición, el académico abordó la relación entre la semiótica y la epistemología, con énfasis en una pregunta central: ¿cómo producen y validan sus conocimientos las distintas disciplinas científicas? A partir de esta interrogante, propuso examinar la noción de prueba no solamente como un objeto de análisis semiótico, sino como un problema epistemológico que atraviesa diferentes campos del conocimiento.
Malem explicó que existen dos maneras de abordar este tema. La primera consiste en aplicar las herramientas de la semiótica al estudio de los sistemas de prueba, como ocurre en el ámbito jurídico. La segunda, que orienta su investigación, busca comprender cómo la epistemología establece y justifica los procedimientos mediante los cuales una disciplina considera válido el conocimiento que produce.
Durante su presentación, señaló que, dentro de la tradición semiótica europea que ha estudiado, encontró una ausencia de investigaciones dedicadas específicamente a la noción de prueba. También indicó que el concepto no aparece de manera explícita en el diccionario de semiótica de Algirdas Julien Greimas y Joseph Courtés, aunque sí existen términos relacionados, como justificación, demostración, verificación y cientificidad.
Este hallazgo llevó al investigador a reformular su pregunta inicial y plantear dos hipótesis: si la ausencia del concepto responde a las características de la propia semiótica o si se relaciona con la manera en que históricamente se ha entendido la prueba.
Al examinar la primera posibilidad, Malem recuperó planteamientos de autores de la tradición semiótica europea que destacan el carácter científico de esta disciplina, así como su compromiso con el rigor y la construcción de conocimiento. Desde su perspectiva, estos elementos no permiten considerar que la semiótica sea necesariamente incompatible con la producción y validación de pruebas.
La segunda hipótesis condujo su investigación hacia la historia de la prueba en campos como la filosofía, el derecho, la retórica y la religión. A partir de esta revisión, sostuvo que la prueba constituye un proceso heterogéneo y dinámico: aunque su finalidad consiste en validar el conocimiento, los procedimientos para hacerlo varían según las disciplinas y las condiciones históricas.
El investigador explicó que una prueba puede construirse mediante la presentación de evidencias materiales, documentos, testimonios, observaciones o razonamientos. Por ello, los criterios de validación no pueden reducirse a un único procedimiento aplicable de manera indistinta a todos los campos de estudio.
Otro de los puntos centrales de la conferencia fue la crítica a dos formas de reduccionismo. La primera consiste en privilegiar una sola vía para alcanzar la verdad, como la evidencia racional, y descartar otras formas de justificación. La segunda limita la reflexión sobre la prueba a las matemáticas y las ciencias naturales, dejando en segundo plano las posibilidades de validación del conocimiento producido por las ciencias sociales y las humanidades.
Frente a estas limitaciones, Malem planteó que cada disciplina debe reflexionar sobre sus propios métodos y explicar cómo sustenta sus resultados. Aunque existen diferencias entre las ciencias naturales, las ciencias sociales y las humanidades, el investigador destacó que todas necesitan procedimientos rigurosos para producir y validar conocimiento.
La propuesta abre una discusión sobre los alcances de la semiótica y su relación con otras disciplinas, al cuestionar por qué la noción de prueba ha recibido una atención limitada dentro de la tradición europea que forma parte de su investigación.
Educación, paz y testimonios, tres miradas de la semiótica contemporánea
Investigadoras de Colombia y México analizaron en la UACM la construcción de significados en los procesos educativos, las prácticas docentes para la paz y la interpretación científica del discurso testimonial en el ámbito forense.
La educación como espacio de producción de significados, el lenguaje como herramienta para construir una cultura de paz y el análisis de testimonios en los procesos jurídicos fueron los ejes de tres ponencias presentadas durante el Primer Coloquio Internacional de Estudios Semióticos, Horizontes Contemporáneos de la Semiosis, realizado en el plantel Cuautepec de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
Las intervenciones de Mireya Cisneros Estupiñán, de la Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia; Gina Rocío Bautista Acosta y Yerli Maritza Matiz Romero, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Colombia; y Sonia Silva Rosas, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, abordaron distintas maneras en que el lenguaje y los discursos intervienen en la construcción de conocimientos, identidades y relaciones sociales.
En la ponencia Horizontes semióticos en la educación colombiana actual, Mireya Cisneros Estupiñán propuso comprender la educación como un proceso que va más allá de la transmisión de contenidos, pues también implica la producción de sentidos, la construcción de identidades y la reproducción o transformación de las relaciones de poder.
La investigadora destacó la importancia de reconocer la diversidad lingüística y cultural de los estudiantes, especialmente en contextos donde el dominio de una lengua extranjera puede convertirse en un indicador de éxito académico y generar ventajas para quienes cuentan con mayores oportunidades de aprendizaje.
Desde esta perspectiva, sostuvo que promover el bilingüismo no debe significar desplazar las lenguas de origen ni desvalorizar las variedades regionales y sociales del español. Por el contrario, una política educativa inclusiva debe reconocer los saberes lingüísticos de los estudiantes y evitar que las diferencias en el uso del lenguaje se conviertan en mecanismos de exclusión.
Cisneros Estupiñán también abordó las transformaciones de la comunicación digital, donde imágenes, videos, sonidos, plataformas interactivas e inteligencia artificial participan en la producción y circulación del conocimiento.
Ante este escenario, señaló la necesidad de fortalecer la alfabetización crítica y multimodal, de manera que los estudiantes puedan interpretar los discursos digitales, contrastar fuentes, identificar sesgos y reconocer los riesgos relacionados con la desinformación y la privacidad.
Otro aspecto de su exposición fue la relación entre las familias y las instituciones educativas. La académica explicó que los hogares constituyen espacios donde circulan valores, expectativas y representaciones sobre el conocimiento, el futuro y el éxito académico. Por ello, consideró necesario fortalecer el diálogo entre las comunidades familiares y las escuelas, sin interpretar las diferencias culturales como deficiencias.
En sus conclusiones, planteó que una educación democrática debe reconocer la pluralidad lingüística y cultural, promover la participación y atender las desigualdades socioeconómicas que condicionan las oportunidades educativas.
Por su parte, Gina Rocío Bautista Acosta y Yerli Maritza Matiz Romero presentaron la investigación Sentidos configurados por docentes sobre “Educación para la Paz”, desarrollada a partir de una monografía centrada en las representaciones y prácticas pedagógicas de docentes colombianos.
Las investigadoras situaron su trabajo en el contexto histórico de violencia y conflicto armado en Colombia, así como en los desafíos educativos posteriores al acuerdo de paz firmado en 2016 entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Su investigación buscó analizar cómo un grupo de docentes construye significados sobre la educación para la paz a través del lenguaje y de sus prácticas pedagógicas.
Para ello, desarrollaron un estudio cualitativo con seis docentes en ejercicio, con entre cinco y trece años de experiencia profesional, quienes cursaban una maestría en Educación para la Paz. La información se obtuvo mediante entrevistas semiestructuradas y se analizó a partir de la triangulación de los testimonios, los referentes teóricos y la interpretación de las investigadoras.
Entre los hallazgos, identificaron que el lenguaje puede contribuir tanto a reproducir divisiones sociales como a generar alternativas para transformar las relaciones entre las personas.
Las investigadoras explicaron que determinados discursos establecen una separación entre un “nosotros” y un “ellos”, lo que puede reforzar la confrontación y presentar el conflicto como un problema ajeno. En contraste, otras formas de comunicación permiten abrir espacios de diálogo, reconocer al otro y buscar soluciones colectivas.
También señalaron que la educación para la paz no debe limitarse a actividades aisladas o simbólicas, ni entenderse únicamente como la ausencia de conflictos. Desde las perspectivas recuperadas en su investigación, el conflicto forma parte de las relaciones sociales y requiere herramientas para comprenderlo y gestionarlo.
En este sentido, destacaron prácticas pedagógicas como la literatura, el arte, la memoria, la escucha, la mediación, la reparación y la construcción de acuerdos.
Bautista Acosta y Matiz Romero subrayaron que la construcción de una cultura de paz no es responsabilidad exclusiva de las escuelas. Aunque docentes y estudiantes desempeñan funciones importantes, la participación de las familias y de la comunidad resulta fundamental para transformar las relaciones sociales y promover formas de convivencia basadas en el respeto.
La tercera intervención estuvo a cargo de Sonia Silva Rosas, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quien presentó Semiótica narrativa y psicología forense: fundamentos para el análisis científico del discurso testimonial.
Su ponencia examinó las posibilidades de articular la semiótica narrativa con la psicología forense para estudiar cómo las personas organizan, interpretan y comunican sus experiencias, particularmente cuando sus testimonios forman parte de procesos jurídicos.
La investigadora explicó que un testimonio no consiste únicamente en una sucesión de enunciados, sino que constituye una construcción narrativa en la que intervienen la memoria, el lenguaje, las experiencias personales y las condiciones sociales e institucionales en las que se produce el relato.
Desde esta perspectiva, la semiótica narrativa permite identificar la organización temporal de los acontecimientos, los personajes involucrados, las relaciones entre ellos y las transformaciones que estructuran una narración. La psicología forense, por su parte, aporta conocimientos sobre los procesos cognitivos, la memoria, la evocación de información y las condiciones de las entrevistas.
Silva Rosas destacó la importancia de mantener límites metodológicos claros al interpretar los testimonios. Analizar la forma en que una persona construye un relato no equivale a demostrar que los acontecimientos ocurrieron exactamente como fueron narrados.
En el ámbito forense, explicó, las preguntas de una entrevista, las expectativas de quienes participan en un procedimiento jurídico y las condiciones en las que se recupera la información pueden influir en la manera de organizar y comunicar una experiencia.
Por ello, propuso que el discurso testimonial sea examinado mediante procedimientos rigurosos, contrastables y sustentados en criterios científicos, sin convertir el análisis semiótico en un supuesto detector automático de la verdad.
La académica señaló que las estructuras narrativas constituyen objetos legítimos de investigación, pero sus características deben interpretarse con prudencia y contrastarse con otros elementos pertinentes antes de formular conclusiones sobre los hechos.
Las tres ponencias mostraron diferentes aplicaciones de la semiótica en campos como la educación, los estudios sobre la paz y la psicología forense. Aunque cada investigación parte de problemas particulares, las intervenciones coincidieron en la importancia de examinar cómo el lenguaje y los discursos organizan las experiencias y participan en la construcción de significados.
Mientras Cisneros Estupiñán abordó las desigualdades y los desafíos comunicativos en la educación colombiana, Bautista Acosta y Matiz Romero analizaron el papel del lenguaje en la construcción de una cultura de paz. Silva Rosas, por su parte, planteó herramientas para estudiar la organización narrativa de los testimonios sin confundir su interpretación con la comprobación de los hechos.
Estas reflexiones formaron parte del Primer Coloquio Internacional de Estudios Semióticos de la UACM, un espacio de intercambio académico que reúne a especialistas de distintas instituciones y países para discutir los alcances contemporáneos de la semiótica y sus aportaciones a la comprensión de los fenómenos sociales, culturales y humanos.
Información y fotos: Jorge Yeicatl Rodríguez










