La gestión cultural conecta la formación universitaria con las comunidades.

La gestión cultural comprende la planeación, organización e impulso de actividades y proyectos que buscan acercar el arte, la cultura y el conocimiento a la sociedad. También implica identificar las necesidades de una comunidad, establecer vínculos con artistas, colectivos, instituciones y organizaciones, así como gestionar recursos y diseñar estrategias para que los proyectos culturales sean accesibles y generen un impacto social.
En este contexto, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) realizó el primer encuentro de la Red Interplanteles de Gestión Cultural (RIGC), una iniciativa impulsada por Carlos Alberto Hinojosa Maldonado, estudiante de la licenciatura en Arte y Patrimonio.
Durante el encuentro, docentes y especialistas compartieron experiencias y reflexiones sobre las distintas áreas en las que se desarrolla la gestión cultural, así como la importancia de esta labor en la promoción del arte, la preservación del patrimonio y la participación de las comunidades.
Entre las personas participantes estuvieron la maestra María Isabel Mercado Archila, el doctor Alberto Sánchez Rosales y Maai Ortiz Sánchez, quienes abordaron temas relacionados con la producción audiovisual, la investigación antropológica, la identidad, los derechos culturales y la representación de grupos históricamente invisibilizados.
María Isabel Mercado Archila compartió su experiencia en producción audiovisual y explicó cómo su trayectoria profesional le permitió comprender la importancia de la organización, la administración de recursos y la coordinación de equipos de trabajo.
A partir de sus experiencias en proyectos televisivos, destacó que la producción requiere establecer una estructura, planear actividades, distribuir responsabilidades y resolver los imprevistos que surgen durante la ejecución. También señaló la importancia de conocer las distintas áreas de un proyecto para dirigir equipos y comprender las necesidades de quienes participan en él.
Mercado relacionó estas experiencias con la gestión cultural al explicar que muchas de las tareas de este campo corresponden a procesos de planeación, ejecución, evaluación y resolución de problemas. Su intervención permitió reconocer que gestionar no consiste únicamente en tener una idea, sino también en contar con las herramientas necesarias para llevarla a cabo.
Por su parte, el doctor Alberto Sánchez Rosales abordó la relación entre la antropología, la identidad y el patrimonio cultural. Durante su intervención, reflexionó sobre la importancia de estudiar los contextos sociales e históricos para comprender las prácticas culturales y las formas en que las comunidades construyen sus identidades.
El académico también hizo referencia a las metodologías de investigación cuantitativa y cualitativa, así como a la necesidad de formular preguntas que permitan identificar y analizar problemáticas concretas. En este sentido, destacó la utilidad de herramientas como la etnografía, los estudios de caso y las historias de vida para aproximarse a distintas realidades sociales.
Su participación permitió vincular la investigación con la formación de profesionales capaces de analizar el patrimonio cultural desde diferentes perspectivas, considerando tanto sus manifestaciones materiales como los significados, las costumbres y las cosmovisiones que forman parte de la vida colectiva.
Por otro lado, Maii Ortiz Sánchez centró su participación en la diversidad sexogenérica, los derechos culturales y los procesos expositivos. A partir de su experiencia en proyectos culturales y en el Festival Internacional por la Diversidad Sexual, explicó cómo las exposiciones pueden convertirse en herramientas para visibilizar historias, construir memoria y cuestionar las narrativas dominantes.
El especialista planteó que los espacios culturales no son neutrales, pues en ellos también se manifiestan relaciones de poder. Por ello, cuestionó que determinadas exposiciones y discursos museológicos representen a comunidades sin incorporar directamente sus voces y experiencias.
Asimismo, señaló las ausencias que persisten en las narrativas históricas relacionadas con los pueblos originarios, las poblaciones afrodescendientes y los movimientos de la diversidad sexual. Frente a ello, destacó la importancia de construir propuestas expositivas que permitan a las propias comunidades participar en la representación de sus historias.
Desde esta perspectiva, la gestión cultural puede contribuir a generar otras formas de narrar el pasado y reconocer identidades que durante mucho tiempo han permanecido al margen de los relatos institucionales.
Al concluir las participaciones, se presentó la conferencia magistral Gestión cultural comunitaria, desarrollo cultural y participación social, impartida por el maestro José Antonio Mac Gregor Campuzano.
Durante su exposición, Mac Gregor Campuzano señaló que la cultura no se limita a conservar las expresiones heredadas, pues también comprende la creatividad, la innovación y la capacidad de transformar las prácticas sociales. En ese sentido, planteó que las tradiciones que hoy forman parte de la identidad de una comunidad también fueron innovaciones en algún momento de la historia.
Desde esta perspectiva, advirtió que la pérdida de referentes históricos y culturales puede debilitar los vínculos que permiten a una comunidad comprender su presente y construir su futuro. Por ello, destacó la importancia de preservar la memoria colectiva, no como una práctica limitada al recuerdo del pasado, sino como una herramienta para fortalecer la identidad y orientar las acciones comunitarias.
Asimismo, abordó la diversidad de identidades que conviven en la sociedad y la necesidad de reconocer las distintas experiencias de las personas, entre ellas las de los pueblos originarios, las comunidades afrodescendientes, las personas migrantes, las infancias, las personas adultas mayores y la población de la diversidad sexogenérica.
Al hablar sobre la relación entre cultura y desarrollo, Mac Gregor Campuzano sostuvo que los proyectos educativos, sociales, ambientales y comunitarios deben partir de las características, los conocimientos y las necesidades de la población a la que se dirigen.
Explicó que las comunidades no comparten necesariamente las mismas prioridades, pues sus condiciones históricas, sociales y culturales son diferentes. Por ello, cuestionó la aplicación de modelos de desarrollo ajenos a las realidades locales y defendió la autonomía cultural como una condición para que las personas puedan establecer sus propios objetivos.
En este sentido, señaló que el patrimonio cultural no adquiere relevancia únicamente por su conservación material, sino también por los significados que las personas le atribuyen y por la posibilidad de transmitir esos conocimientos a las siguientes generaciones.
La educación y la participación resultan fundamentales en este proceso, ya que permiten que las expresiones culturales sean comprendidas, apropiadas y reinterpretadas, sin cerrar las puertas a nuevas formas de creación.
En la parte final de su exposición, Mac Gregor Campuzano enfatizó que la participación social es indispensable para impulsar el desarrollo de las comunidades. Explicó que participar implica que las personas puedan decidir sobre el rumbo de sus vidas, identificar sus problemáticas y formar parte de las acciones dirigidas a atenderlas.
También señaló que estos procesos deben ser voluntarios e incluyentes, además de reconocer la diversidad de opiniones. En ese contexto, indicó que los conflictos forman parte de las relaciones humanas y que el desafío consiste en encontrar formas de abordarlos mediante el diálogo y la construcción de acuerdos.
El especialista destacó, además, la importancia de reconocer la inteligencia colectiva, entendida como la aportación de conocimientos, capacidades y experiencias de quienes integran una comunidad. Desde su perspectiva, la transformación social requiere que las personas gestoras culturales y los integrantes de los colectivos trabajen conjuntamente, sin invisibilizar los saberes de ninguna de las partes.
La gestión cultural comunitaria busca fortalecer las identidades, preservar la memoria y el patrimonio, estimular la creatividad y favorecer la convivencia. Al mismo tiempo, contribuye al ejercicio de los derechos culturales y a la construcción de ciudadanía mediante procesos en los que las comunidades participan activamente en las decisiones sobre su presente y su futuro.










