Mujeres, presas y 68, en Casa Libertad.

En el marco del 2 de octubre, el Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (CAMeNA) y el Sitio de Memoria Antigua Cárcel de Mujeres de Santa Martha Acatitla, organizaron la actividad Mujeres, presas y 68, en la que se exhibió un documental con el testimonio de Ana Ignacia Rodríguez, “La Nacha”, estudiante universitaria y activista, quien fue presa política en la antigua cárcel de mujeres.
El pasado 2 de octubre, en el auditorio 2 del plantel Casa Libertad, se presentó el documental —coproducido por el CAMeNA y el canal de televisión Capital 21—, mismo que se realizó hace tres años en el marco del 55 aniversario del 2 de octubre de 1968. Juan Manuel Struck, del CAMeNA, se encargó de presentar el testimonio de “La Nacha”.
El documental muestra los diferentes espacios del plantel Casa Libertad, en los que “La Nacha” recordó cómo estaban distribuidas las celdas y los lugares de castigo para las presas, que, en ese momento, estaban recluidas; entre ellas, mujeres que participaron en el movimiento estudiantil y aquellas que participaron como guerrilleras.
“La Nacha” señaló que en las celdas había cuatro literas y el inodoro, pero el espacio no era adecuado para personas como “La Tita” Roberta Avendaño –otra líder estudiantil– quien pesaba 92 kilos. También rememoró que el rector Barros Sierra (Javier) les hizo llegar un restirador para que realizaran actividades y no se olvidaran que eran universitarias.
En su testimonio al señor CAMeNA –Juan Manuel Struck– “La Nacha” dijo que ese 2 de octubre del 68 estaba en la parte de abajo del edificio Chihuahua, junto con otras compañeras y compañeros, cuando vieron las luces de bengala y cómo empezaron a dispararles. Indicó que en la parte en que estaba no había vallas, por lo que ella y otras personas corrieron hacia la iglesia y la parte arqueológica de Tlatelolco. Logró escapar de momento, pero luego fue detenida.
“La Nacha” dijo que estuvo varios días desaparecida, junto con otras compañeras y compañeros, porque los tuvieron en una casa de seguridad cerca de las caballerizas del Campo Militar número Uno; luego algunos de ellos fueron llevados a los separos de Tlaxcoaque –otros fueron desaparecidos–, donde fue sometida a tortura psicológica y, posteriormente, encarcelada en Santa Martha Acatitla, mientras que a los varones los llevaron a Lecumberri.
En su testimonio mostró la celda de castigo –sótano– donde eran encerradas algunas presas y encendió una veladora para llevar luz a ese espacio pequeño y oscuro. Señaló que fue acusada de ocho delitos comunes y dos políticos. Luego fue liberada bajo protesta, porque le quitaron los delitos comunes y los políticos no, por lo que tenía que estar firmando. Fue liberada un 24 de diciembre, luego de dos años de encarcelamiento.
Al término del documental, el profesor Carlos Bravo Marentes, del Sitio de Memoria Antigua Cárcel de Mujeres de Santa Martha Acatitla, resaltó el esfuerzo de “La Nacha”, quien lucha para que se reconozca a las mujeres que participaron en aquel movimiento y que están en el olvido, pero, además, buscan que ese espacio sea un sitio de memoria para la reflexión y no se repitan ese tipo de acontecimientos.
El académico también recordó la historia del lugar y cómo la gente organizada, principalmente de San Miguel Teotongo, impidieron que la antigua cárcel fuera otra prisión y se defendió el espacio, con el abrazo al lugar y la demanda de “Prepa sí, cárcel no”, misma que dio paso al Instituto de Educación Media Superior (IEMS) y a la entonces Universidad de la Ciudad de México (UCM), actualmente UACM.
Luego, dijo, junto con Rogelio Estrada, enlace de Difusión Cultural y Extensión Universitaria, empezaron a ver qué hacer con las celdas, así encontraron información y “memoria no grata, porque como decía ´La Nacha´, está cargada de violaciones a los derechos humanos”. Precisó que un Sitio de Memoria es un lugar donde se cometieron graves violaciones a los derechos humanos, donde se padecieron esas violaciones y las víctimas o comunidades locales consideran que se puede rendir memoria a esos acontecimientos.
Añadió que Ana María Rico Galán es considerada la primera presa política; luego Adela Salazar, abogada y madre, que fue a buscar a sus hijas y fue encarcelada porque defendía a los sindicatos y a sus trabajadores. Luego se supo de los abusos y corrupción en el lugar, por lo que se cerró en 1982; 15 años después pretendían hacer una cárcel varonil de mediana seguridad.
Juan Manuel Struck señaló que esta universidad es fruto de la lucha social y rememorar el 2 de octubre, en este caso, es darles voz a ellas, a quienes estuvieron. También señaló que el CAMeNA resguarda y su archivo es abierto al público, con información relevante de ese periodo, con donaciones de Raúl Álvarez Garín y Paco Ignacio Taibo II, entre otras personas.
Información y fotografía: Dolores Luna Herrera.










