UACM conmemora 21 años de educación universitaria en centros de reinserción social

La educación como un derecho que no debe limitarse por los muros de una prisión fue uno de los planteamientos centrales durante la inauguración del Encuentro De los muros a los espacios universitarios: 21 años de educación y libertad en la UACM, realizado en el Centro Cultural Talavera, como parte de las actividades por el 25 aniversario de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
El encuentro tuvo como propósito reconocer la trayectoria del Programa de Educación Superior para Centros de Reinserción Social (PESCER), iniciativa que comenzó en 2005 y que, durante más de dos décadas, ha llevado la formación universitaria a personas privadas de la libertad.
Durante la ceremonia participaron María Elizbeth Álvarez Sánchez, Coordinadora Académica de la UACM; Ángela Guerrero Alcántara, representante de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina; René Paredes Coronel, secretario técnico de las Mesas de Construcción de Paz y Seguridad en Iztapalapa, y Luis Ariosto Mora Gutiérrez, académico del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales.
En su intervención, Ángela Guerrero Alcántara destacó la importancia de mantener la educación dentro de los centros penitenciarios y reconoció el trabajo que ha realizado la universidad para garantizar este derecho. Señaló que el PESCER ha permitido construir espacios de lectura, conocimiento y convivencia en lugares donde las oportunidades educativas suelen ser limitadas.
También consideró que las aulas representan espacios de paz dentro de los centros de reinserción social, debido al trabajo que realizan docentes y personal universitario. En ese sentido, reconoció al programa como una experiencia que podría convertirse en referente para otras instituciones.
Por su parte, María Elizbeth Álvarez Sánchez presentó un balance de los resultados alcanzados desde la creación del PESCER. De acuerdo con las cifras compartidas, mil 693 personas han formado parte del programa; 222 han ingresado a la universidad, 120 han obtenido un título profesional y 102 cuentan con certificado de terminación de estudios.
Para el semestre 2026-II, la matrícula registra 315 estudiantes reinscritos y 155 de nuevo ingreso. Actualmente, la oferta académica contempla cuatro licenciaturas: Derecho, Ciencia Política y Administración Urbana, y Creación Literaria.
La Coordinadora Académica también reconoció la labor de docentes, personal de gestión, registro escolar y servicio social, así como de quienes colaboran desde los centros de reinserción social para mantener las actividades universitarias.
En su participación, René Paredes Coronel relacionó el trabajo de la UACM con las acciones de construcción de paz y transformación social. Destacó que llevar las aulas más allá de los espacios penitenciarios contribuye a combatir la desigualdad, fortalecer el tejido social y generar alternativas para las personas que buscan reconstruir sus proyectos de vida.
En representación del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales, Luis Ariosto Mora Gutiérrez dio lectura a un mensaje del coordinador Gerardo Bustamante, en el que se reconoció al PESCER como una parte fundamental de la responsabilidad social de la universidad.
Destacó el papel de los profesores y del equipo encargado de las labores académicas y administrativas, así como la necesidad de fortalecer el programa y generar nuevas rutas de trabajo para garantizar que más estudiantes puedan continuar su formación profesional.
La jornada de actividades contempla conferencias, presentaciones editoriales, mesas de diálogo y encuentros con activistas, personal académico y documentalistas, con el propósito de compartir experiencias y reflexionar sobre el futuro de la educación universitaria en los centros de reinserción social.
El arte y el grabado atraviesan los muros con la exposición “Entre la cana y la calle... la tinta”
Como parte de las actividades se inauguró la exposición Entre la cana y la calle... la tinta, muestra que reúne trabajos realizados por mujeres y hombres privados de la libertad en centros penitenciarios de Querétaro –a través del proyecto Gráfica Canera– montada en las instalaciones de Casa Talavera.
La muestra reúne distintas propuestas gráficas elaboradas por personas privadas de la libertad, entre ellas las colecciones Ángeles Caídos y Tarot Canero, además de la Lotería Penitenciaria de Cultura Comunitaria, trabajos que forman parte de las experiencias impulsadas mediante el proyecto Gráfica Canera.
Durante la presentación se explicó que la iniciativa surgió a partir de la inquietud de incorporar expresiones gráficas y artísticas a las actividades universitarias relacionadas con la educación en reclusión. Aunque la UACM ha desarrollado talleres de danza y otras disciplinas al interior de los centros penitenciarios, la exposición representa un acercamiento a los procesos de creación y producción gráfica realizados en estos espacios.
El artista Andrés Guitrón, responsable de impulsar el proyecto Gráfica Canera, compartió con los asistentes parte de su experiencia y explicó que el taller tiene sus antecedentes en la penitenciaría de Ixcotel, Oaxaca, donde estuvo privado de la libertad y comenzó su formación en el grabado. Posteriormente, al recuperar su libertad, trasladó esta experiencia a distintos centros penitenciarios del estado de Querétaro.
Destacó que el proyecto nació desde el interior de la prisión, con la participación de compañeros que impulsaron los primeros ejercicios. Más adelante, artistas de Oaxaca contribuyeron con materiales y herramientas como tórculos, papel, madera y gubias, elementos necesarios para continuar con la producción gráfica.
Sobre la colección Ángeles Caídos, explicó que fue realizada con mujeres migrantes privadas de la libertad en el Centro de Reinserción Social CP2 de Querétaro. A través de imágenes y textos escritos por las propias participantes, las obras recuperan sus experiencias dentro de la prisión, así como las sensaciones de exclusión y pérdida de libertad.
Guitrón señaló que, más allá de la técnica o del resultado final de cada grabado, lo importante es el proceso colectivo de creación y las posibilidades de expresión que se generan durante los talleres. También habló de las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan las mujeres en reclusión, muchas de ellas madres que migraron en busca de mejores oportunidades para sus familias.
La segunda colección, Tarot Canero, fue elaborada por hombres privados de la libertad del Centro Penitenciario número 1 de Querétaro. El proyecto retomó los elementos de los arcanos mayores del tarot para construir una interpretación desde las experiencias de quienes viven en prisión.
De acuerdo con el artista, debido a las restricciones para ingresar cartas de tarot al centro penitenciario, el ejercicio comenzó con la lectura de un libro sobre el tema. A partir de ese material, los participantes desarrollaron sus propias representaciones y construyeron una propuesta que posteriormente se convirtió en un juego de reflexión dirigido a jóvenes de secundaria y bachillerato.
La dinámica busca que los estudiantes reflexionen sobre sus decisiones y acciones, a partir de testimonios y experiencias de personas que conocen de primera mano la vida penitenciaria. De esta manera, el tarot deja de plantearse como una herramienta para predecir el futuro y se transforma en un ejercicio para reconocer las consecuencias que pueden tener determinadas conductas.
El proyecto también ha llevado esta dinámica a escuelas de educación media, donde se realizan ejercicios de lectura e interpretación de las cartas para generar conversaciones entre los jóvenes.
La exposición Entre la cana y la calle... la tinta forma parte de las actividades del encuentro universitario y permanecerá del 3 al 6 de noviembre en El Molino, planta baja. La inauguración estuvo a cargo de Jorge Rubio, coordinador de Difusión Cultural y Extensión Universitaria de la UACM.
Género y desigualdad en las cárceles, temas de reflexión en encuentro universitario de la UACM
Las diferencias en las experiencias de encarcelamiento entre hombres y mujeres, las dificultades para ejercer sus derechos y las consecuencias del encierro en la vida familiar fueron algunos de los temas abordados durante la mesa “Género y cárceles”, realizada en Casa Talavera, como parte del encuentro De los muros a los espacios universitarios: 21 años de educación y libertad en la UACM.
La sesión fue moderada por la doctora Gloria Luz Alejandre, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), y contó con la participación de las doctoras Herlinda Enríquez Rubio, Corina Giacomello y María de los Ángeles Lara López, además de los testimonios de Viridiana y Pau III, quienes compartieron sus experiencias relacionadas con la vida dentro de los centros penitenciarios.
Durante su intervención, Herlinda Enríquez Rubio presentó parte de su investigación sobre las normas y relaciones que organizan la vida cotidiana de las mujeres en prisión. Explicó que, además de las disposiciones establecidas en las leyes y reglamentos, existen reglas no escritas que determinan la convivencia entre las internas y la relación con el personal de seguridad y custodia.
La investigadora señaló que estas dinámicas no necesariamente son iguales a las que se presentan en los centros penitenciarios varoniles. Como ejemplo, habló de la importancia que las mujeres entrevistadas atribuyen a la limpieza y a la antigüedad dentro del centro, elementos que adquieren significados distintos en comparación con las experiencias de los hombres privados de la libertad.
Por su parte, Corina Giacomello abordó las condiciones que enfrentan las mujeres dentro del sistema penitenciario mexicano y la importancia de escuchar sus testimonios para comprender las consecuencias del encarcelamiento. Durante su exposición, señaló que la separación de sus hijas e hijos, la pérdida de vínculos familiares y las dificultades para continuar con sus proyectos de vida forman parte de las experiencias que atraviesan muchas mujeres en reclusión.
Como parte de su participación, compartió testimonios de mujeres que han vivido el encarcelamiento y habló sobre las dificultades que representa perder momentos importantes en el crecimiento de sus hijos, así como la preocupación constante por su bienestar.
La investigadora también expuso datos sobre el crecimiento de la población femenina en prisión y señaló que muchas mujeres enfrentan procesos penales prolongados, prisión preventiva y condenas de larga duración. Asimismo, destacó que las responsabilidades familiares no desaparecen con el encierro, pues muchas continúan preocupándose por el sostenimiento y cuidado de sus familias desde los centros penitenciarios.
En otra de las participaciones, María de los Ángeles Lara López presentó una reflexión sobre las desigualdades que persisten detrás de los muros y la necesidad de incorporar una perspectiva de género en el análisis del sistema penitenciario.
Explicó que las mujeres privadas de la libertad enfrentan necesidades y problemáticas particulares que no siempre son consideradas por las instituciones. Entre ellas mencionó las responsabilidades de cuidado, los vínculos familiares, la situación económica y las dificultades para ejercer sus derechos.
A partir de su experiencia como docente del Programa de Educación Superior para Centros de Reinserción Social (PESCER), abordó cómo el encarcelamiento también tiene consecuencias en el patrimonio familiar, las relaciones de pareja y el acceso a la justicia. En ese sentido, expuso que la privación de la libertad no elimina los derechos civiles y patrimoniales de las personas, aunque sí puede dificultar su ejercicio.
La mesa también abrió un espacio para escuchar las experiencias de Viridiana y Pau III, cuyos testimonios permitieron acercar a los asistentes a las vivencias de las mujeres que han atravesado los espacios penitenciarios.
A través de las distintas intervenciones, la sesión puso sobre la mesa la importancia de reconocer que la experiencia de reclusión no es igual para todas las personas y que las desigualdades de género también se reproducen dentro de las cárceles.
Estudiantes comparten sus experiencias en prisión.
Las experiencias de las personas privadas de su libertad, el acceso a la educación universitaria y la escritura como una forma de reflexión y construcción de libertad fueron algunos de los temas abordados durante la presentación del libro Desde adentro: la otra historia. Voces de estudiantes de la UACM privados de su libertad (UACM, 2026).
La actividad contó con la participación de la Dra. Norma Garza Saldívar, coordinadora de la publicación; Jessica Torres Colín, Berenice Guerrero Hernández y Tiara Daniela Mendoza Pérez, autoras de los textos; así como del Dr. Luis Ariosto Mora Gutiérrez y Ángeles Godínez Guevara, quienes participaron como comentaristas.
Durante su intervención, Norma Garza Saldívar explicó que el proyecto surgió de las experiencias que conoció durante su trabajo académico en los centros de reclusión. Señaló que era necesario llevar esas historias más allá de los espacios penitenciarios y compartirlas con la sociedad, para mostrar otras perspectivas sobre la vida en prisión.
La coordinadora destacó que el libro reúne testimonios y escritos de personas que encontraron en la lectura, la escritura y el pensamiento crítico una oportunidad para expresar sus experiencias. También señaló que la educación dentro de los centros de reclusión debe entenderse como un derecho y no como un beneficio extraordinario.
En este sentido, subrayó que aprender a pensar y desarrollar habilidades de lenguaje permite comprender la realidad, expresar lo que se vive y construir nuevas formas de relacionarse con el entorno. Asimismo, consideró que la publicación busca cuestionar los estereotipos y las versiones únicas que suelen existir sobre quienes se encuentran privados de su libertad.
Por su parte, Jessica Torres Colín compartió cómo el acceso a la licenciatura en Derecho, mediante el programa educativo de la UACM, representó una oportunidad para continuar con su formación. Recordó que las clases y las lecturas se convirtieron en una motivación durante su estancia en Santa Martha.
En su testimonio, destacó la influencia de la materia Lenguaje y Pensamiento, impartida por Norma Garza Saldívar, pues le permitió desarrollar el interés por la lectura, la reflexión y la escritura. También compartió que la educación le ayudó a encontrar una forma distinta de entender su libertad.
Berenice Guerrero Hernández habló sobre la importancia de la lectura y la escritura como herramientas para mantener la dignidad humana, incluso en condiciones de encierro. Señaló que el libro reúne historias de 37 personas, quienes no deben ser vistas únicamente a través de sus expedientes o sentencias, sino como seres humanos con experiencias, vínculos familiares, inquietudes y proyectos de vida.
En tanto, Tiara Daniela Mendoza Pérez describió la publicación como una serie de miradas íntimas sobre una realidad que, desde su perspectiva, ha sido estigmatizada e invisibilizada. También planteó la necesidad de cuestionar las narrativas sobre los centros penitenciarios y reflexionar sobre la justicia, los derechos humanos y los procesos de reinserción social.
Asimismo, destacó que algunas de las autoras que participaron en el proyecto continúan privadas de su libertad, por lo que consideró importante que sus escritos puedan llegar a otros centros de reclusión y generar espacios de diálogo entre quienes comparten experiencias similares.
A lo largo de la presentación, las participantes coincidieron en la importancia de reconocer la educación como una herramienta de transformación personal y social. La publicación busca acercar al público a las experiencias de quienes han vivido el encierro, desde sus propias palabras y perspectivas.
Con esta obra, la UACM abre un espacio para escuchar historias que pocas veces encuentran lugar en la conversación pública y recuerda que el acceso al conocimiento, la lectura y la escritura también forman parte del derecho a la educación y a una vida digna.










